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Causas de la piel deshidratada: ¿Qué factores pueden estar contribuyendo a la sequedad de tu piel y cómo puedes identificarlos?

rostro de mujer con mascarilla hidratante

Las causas de la piel deshidratada pueden ser por factores internos y externos diversos, razón por la que se requiere de un diagnóstico preciso para tratarla. Este es un estado transitorio cuya atención y recuperación dependerá de la intensidad con que se presente.

La deshidratación de la piel es un problema muy común que consiste en la falta de humedad temporal en la misma y que puede afectar también a aquellas personas cuya cutis es generalmente grasa. Es por ello que, a continuación, ahondaremos en este tema para facilitarle información puntual y valiosa.

Piel deshidratada: Una complicación habitual, pero de cierta complejidad

 

La piel deshidratada es un problema común en el que la piel no tiene suficiente humedad o agua en sus capas superficiales. A diferencia de la piel seca, la piel deshidratada puede afectar a cualquier tipo de piel, incluyendo la piel grasa.

La piel es un órgano metabólicamente activo que para mantener su elasticidad y conservar la integridad de su función de barrera necesita el agua como componente esencial. El contenido de agua de la capa córnea superior se encuentra en la piel joven entre el 10% y el 20% del contenido total de agua del organismo.

La piel conserva su humedad gracias al agua procedente de sus capas más profundas (agua transepidérmica) y a la secreción normal del sudor. La deshidratación se presenta cuando esta tiene un porcentaje menor al 10% de agua, condición que la seca, la vuelve más frágil, áspera, apagada y vulnerable a las enfermedades.

Causas más conocidas de la deshidratación de la piel

Las causas de la piel deshidratada provienen de diversos factores, pero las más conocidas o comunes son:

  • Falta de hidratación. Si una persona no consume suficiente agua y líquido, su piel pierde humedad y puede terminar deshidratada.
  • Exposición al sol. Si no se toman medidas de protección cutánea al exponerse al sol, la radiación solar puede desencadenar un proceso de deshidratación.
  • Cambios climáticos. Los climas con aire seco pueden causar que la piel pierda humedad y termine deshidratada.
  • Envejecimiento. Con la edad, la piel pierde su capacidad natural para retener la humedad y se vuelve más propensa a la deshidratación.
  • Problemas de salud. Algunos problemas de salud, como la diabetes y las enfermedades renales, pueden hacer que la piel se vuelva deshidratada.
  • Baños y duchas frecuentes. Rutinas que terminan eliminando los aceites naturales de la piel y provocan deshidratación.
  • Calefacción y aire acondicionado. Pueden reducir la humedad del aire y desencadenar una deshidratación progresiva de la piel.
  • Dieta desequilibrada. La deficiencia de nutrientes, vitaminas y minerales pueden afectar la hidratación de la piel.
  • Alcohol y cafeína. Su consumo excesivo puede tener un efecto diurético en el cuerpo y contribuir a la deshidratación.
  • Medicamentos. Algunos pueden aumentar la eliminación de líquidos del cuerpo y contribuir a la deshidratación, al igual que productos para el cuidado de la piel por poseer ingredientes irritantes o usarse excesivamente.

 

La piel es un órgano y, como tal, puede reflejar afecciones por motivos internos y externos al cuerpo. Es importante evaluar los factores del estilo de vida y entorno que pueden estar contribuyendo a la deshidratación y tomar medidas correctivas.

¿Cómo distinguir entre piel deshidratada y piel seca?

La piel deshidratada siempre es un estado transitorio y reversible con tratamientos adaptados. Es una alteración de la capa superficial de la epidermis por falta de agua que altera la función de barrera de la piel y conlleva malestar.

La piel seca o muy seca, en cambio, es un estado constante, que define un tipo de piel determinado, que carece tanto de agua como de lípidos. Los síntomas comunes de esta es la sensación áspera, escamosa y con picazón en forma de parches de sequedad.

Al final, el diagnóstico más preciso lo determina un dermatólogo mediante la combinación evaluativa de procesos como:

  • Examen visual
  • Evaluación sintomatológica
  • Prueba de pinzamiento de la piel
  • Preguntas sobre la rutina de cuidado de la piel

A través de estos, el médico recopila la información necesaria para determinar el estado de la piel del paciente y recomendar tratamientos adecuados para mejorar la hidratación de la piel.

¿Cuáles son los consejos para tratar la piel deshidratada?

Atender a las causas de la piel deshidratada consiste en la restauración de la hidratación y la humedad de la piel, no hay mayor secreto en ello. Así, tenemos que algunos consejos a seguir para superar este estado temporal son:

  • Consultar a un dermatólogo para que el proceso restaurador a seguir resulte efectivo, además de recibir las recomendaciones de una fuente confiable.
  • Beber suficiente agua y líquido durante todo el día para hidratar la piel desde adentro. Se recomienda beber al menos 8 vasos de agua al día.
  • Utilizar productos para cuidar la piel que contengan ingredientes hidratantes como ácido hialurónico, glicerina, ceramidas, urea, y vitamina E. 
  • Evitar el uso de productos que contengan alcohol en las rutinas de cuidado de la piel, ya que esto contribuye a su deshidratación.
  • Añadir un suero hidratante a la rutina diaria de cuidado de la piel para proporcionar un impulso adicional de hidratación.
  • Usar una crema hidratante diaria que contenga ingredientes emolientes y humectantes para ayudar a restaurar la barrera de humedad de la piel.
  • Aplicar mascarilla facial hidratante una vez a la semana para proporcionar un tratamiento intenso de hidratación a la piel.
  • Evitar duchas prolongadas y muy calientes para evitar que la piel pierda aceites naturales.
  • Usar un humidificador en el hogar para aumentar la humedad del aire y potenciar la hidratación de la piel.
  • Usar un protector solar de amplio espectro para proteger la piel de los rayos UV dañinos.

Estos consejos no solo sirven para tratar la piel deshidratada, su práctica también previene y mantiene la salud general de este importante órgano. 

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